CUESTIÓN DE PENES II: Long-Lasting

“Lo poco agrada, lo mucho enfada”

Hoy es 31 de Diciembre. No os voy a engañar, no se acaba el mundo. No empieza una vida nueva y no sirve escribir en un papel los nuevos propósitos que no vamos a cumplir. Sed sinceros, que levante la mano quien lleva en la primera base de la dieta un mes, quizás dos…. “empiezas mañana”, ¿no?.

Esta noche he decido ser la princesa de mi propio cuento. Como la moda y el consumismo permite que la luna del 31 ilumine las extravagancias, me he comprado un modelito.

Además, como los tropecientos pintalabios que tengo no me sirven para este día, me he comprado uno nuevo, precioso, de larga duración.

Me he sentado al borde de la cama y he pensado para que quiero todo esto, si total la vida se desliza fugaz entre las manos. Doce segundos, doce campanadas. Doce uvas con las que atragantarme.  Doce segundos de placer, que es lo que ha tardado algún pobre hombre en correrse en alguna parte no tan lejos de donde nos encontramos.

IMG_20141231_111749Si el tamaño del pene es tabú, la eyaculación precoz es el padre de los tabúes. Todos y cada uno de los hombres tienden a dar explicaciones de porqué no han durado las dos horas, veinte minutos y 32 segundos que suelen durar siempre, menos esta vez. CONTIGO.

Curioso.

Leyendo los comentarios de la publicación anterior, no he dado con la respuesta que atañe al pavo relleno. Qué fue primero, el sentimiento de auto-rechazo por no rellenar  el pavo…  O el rechazo de pavo al ver poco relleno.  Es fin de año, ¡las mesas están  repletas de comida!

Si aflige el hecho de ser pezqueñin, pobre de aquel que además sufra de rapidez con el gatillo.

Me sorprende la velocidad con la que os lanzáis a asegurar que esto no suele pasaros. Os voy a confesar algo y en absoluto intento compadecer a nadie. Como mujer activa y viciosilla (porque quien diga que no, miente. A todos nos gusta el sexo), disfruto más de ocho minutos que de cuarenta.

Si duráis dos horas, entonces podéis volver a guardárosla en el pantalón porque no lo estáis gozando.  No busquéis excusas.

PicsArt_1420019624419Los hombres, dentro de su supuesta virilidad (mitad impuesta, mitad merecida) sienten, quieren y aman como nosotras. No sé porqué recae sobre ellos el papel de domador de fieras, de máquina de placer, de marioneta. De obligación de partirnos por la mitad y de tener que estar haciéndolo durante un tiempo promedio (más tirando a horas que a minutos. Días, meses, gangrenas)  porque si no, no eres hombre. ¡Por favor!

Me gustaría que os animaseis a contarme que pensáis. Porque yo no me quedo satisfecha sin conocer el punto de vista que aquellos seres que tienen pilila, de carretilla o de camión.

Con esto, vidas mías, me despido de este 2014. Y sobre todo me despido de este mes de aventuras en Eva Truth. Porque hoy clausuramos un año y también el primer mes de vida de esta locura.

Muchísimas gracias a todos por estar ahí.  Mi mayor deseo para este nuevo ciclo es que disfrutemos de la vida, del sexo y del amor. Que dejemos de criticar y  empecemos a vivir sin prejuicios, que ya sabéis que… Lo que no puedas terminar con el rabo, termínalo con la lengua”.

Un besazo,

Eva.

El tamaño sí importa

“Deja que la niña pene, que pene sus penas de amor, que para la pena que tiene la niña, mientras mas pene mejor.”

Soy mujer, soy mujer rodeada de un mar de machos y he pensado en lo triste que es ser hombre.  Y de todo corazón, de ese todo corazón que nos sale a las mujeres cuando algo nos enternece y nos mata de pena,  tengo que deciros que lo siento. Porque lo he pensado y he llegado a la terrible conclusión de que ser hombre puede llegar a ser, simplemente, triste.

Todo reside en la superficialidad del ser humano. Y como mujer puedo contaros que soy superficial. Porque a todas nos ha pasado alguna vez (a quien no, chica, que suerte tienes).

Os hablo del pene. Es sin duda mi órgano de placer preferido y a la vez es el que provoca las mayores jaquecas sobre la faz de la tierra.  Y  digo yo que no soy la única que lo piensa, me refiero al dolor de cabeza.

Todo en la vida tiene un porqué. En este caso en una historia.

Hace unos años me encontraba yo en la habitación de un individuo cuya profesión portaba el talento de poder utilizar las manos como armas de placer. Y yo me deje llevar. Tanto que cuando él sacó su instrumento yo me quedé boquiabierta, era el miembro más increíble que pude ver hasta entonces (todavía hoy sigue siéndolo) y creedme cuando os digo que jamás lo podré olvidar. Era minúsculo.

Pero tan minúsculo que casi necesitaba una lupa para admirarlo (de pocos aumentos, no os ofendáis por favor).  No os imagináis el mal trago que se pasa para evitar expresar la reacción de asombro. Quise marcharme corriendo y esconder la cabeza para comprender la situación tan absurda  que estaba viviendo, pero como ya había llegado hasta ahí decidí culminar la escena, no sentí nada.

Con mucho tacto, le dije que mejor sería que solo fuésemos amigos. En ningún momento nombré su apéndice pero yo sabía porqué estaba pronunciando esas palabras,  él sabía también porqué lo estaba haciendo. Me sentí mal.

Analizando esta historia desde su punto de vista he llegado a la conclusión de que un gran porcentaje de la hombría se centra en el tamaño, forma, color, brillo, peluquería y capacidad de salir-bien-en-las-fotos de vuestro pene. ¿Y que si nacéis con una pilila pequeñita? No lo podéis cambiar y os hunde en la miseria, hasta os vuelve agresivos –eh tu, que dices de mi trabuco, la tengo como un caballo-. Y es aquí es donde reside la tristeza de vuestra inconformidad con los penes, y la nuestra, porque somos usuarias exigentes. Pero aun así no hace falta que os humillemos, no hace falta que os humilléis a vosotros mismos.

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Mis exparejas no son de perfil ecuestre: No hace falta una banana para disfrutar del amor, ni del sexo. Creo que hay que entender que el hecho de que  no os llegue a los tobillitos no significa que seáis menos hombres. Ni que la tengáis pequeña.

Con el paso de los años he recordado innumerables veces esa historia  (está claro que fue un caso exagerado) y al final llegué a la conclusión de que lo más importante es la persona que viene pegado al pene ¿sabéis? Esta vez no valía la pena, pero y tu ¿vales la pena?

Piénsalo,

Eva.

GRANDES ERRORES DE LA NAVIDAD

En mi casa, mañana, viene Papá Noel.

GORRO PAPA NOELEste señor tan achuchable de barba blanca y tremendo pandero que conduce un carro con un saco, que siempre me pregunté cómo es que no se cae, tirado por renos voladores. El pobrecillo de delante de todo tiene catarro y tiene la nariz al rojo vivo (se ve que para trabajar no se libra ni Dios).

EL caso es que este señor pasará por mi casa mañana.  Como en mi casa no hay niños pequeños, es una puta mierda.

Hemos caído en la triste costumbre de preguntar que quieren los demás de regalo. Que en el fondo es algo muy lógico suponiendo que, puestos a regalar, regalemos algo útil y no una caca más para la gran montaña de cacas que tenemos por casa.

Pero eso no es todo.

Algunas personas no solo son preguntadas, sino que directamente se les dice  –Mengana, no sé que quieres para navidad. Mejor te lo compras tú y luego ya te lo pago.–  Entonces Mengana, va a la tienda y dice, pues me iba a comprar esto. Entonces la dependienta, muy sonriente, le pegunta –¿Ticket regalo?-

¡Pero qué ticket regalo, Si es para ella misma!. Finalmente lo lleva a hurtadillas a donde sea que viene papá Noel , previamente consensuado con la familia, y en caso de haber niños pequeños, coloca su regalito en alguna de las bolsas que tiene la abuela estratégicamente colocadas debajo de las camas o en el altillo mas altilloso del armario.

Pero lo peor todavía está por venir. Porque llega el día siguiente y todo el mundo se reúne al lado del árbol y exclaman ¡oh! Si ha venido Papá Noel! Cuantos regalos!!! Y entonces pones al pequeño de la familia (que es el único que tiene una la ilusión ferviente de que un señor gordito y simpático le ha traído regalitos porque ha sido muy bueno y, como no tenemos chimenea, ha entrado por la ventana del salón.) a repartir los regalos, nervioso porque todavía no ha encontrado ninguno propio.

Y según los va repartiendo, vamos abriendo los regalos, haciendo como si no los hubiésemos comprado y empaquetado nosotros mismos, y exclamando ¡Justo lo que quería, no sé como lo sabría!

Total, que allá te vas más triste que un ocho (o simplemente indiferente) con tu bolsa de regalos que porta la sartén de cerámica y  la depiladora de tus sueños.

ALGUIEN ME PUEDE EXPLICAR, ¿QUE PASA CON LOS CALCETINES? Llamadme ingenua. Pero estoy harta de que todas las navidades pase lo mismo. No quiero comprarme más blusas y envolvérmelas (aunque me encanta envolver regalos) para hacer como que desfallezco de ilusión delante del único primo pequeño que tengo (que me encanta ver su carita de felicidad y de todo corazón, su wuuuuuaaaaaaaaaa ¿¿¿¿Cómo lo sabría?????).

¿No creéis que es mejor que te regalen unos calcetines calentitos y que tú no lo sepas?  Que abras un paquete y sientas que es eso de “no saber qué es”? Se está perdiendo.

Y lo que más me jode es ¿Porqué diablos caemos en el consumismo extremo? ¿Un regalo de menos de 50€ no se considera regalo?. No se, pensadlo. Cuando el 25 de Diciembre  fun-fun-fun lleguéis a los puntos de encuentro (con el bolsillo pelado) y abráis vuestro “regalo”, acordaos de esto que os acabo de decir.

En fin. Os mando un abrazo para que llevéis lo mejor posible este tramo de año (porque se que a mucha gente no le gusta la navidad, por diversos motivos) y que os traigan muchos regalos. Porque seguro que habéis sido niños muy, muy buenos.

Un beso,

Eva.

ACTITUDES LAMENTABLES

He pasado estos días descubriendo hasta donde puede llegar la farsa del hombre. Me he quedado helada.

Veréis, la historia atañe a tres personajes. Dos hombres y una mujer. Y no,  ella no es una perra y ellos no son las víctimas de un triangulo amoroso. Los dos sujetos son amigos de toda la vida, desde pequeños. Uno de ellos se cambia de ciudad para estudiar en la Universidad y conoce a una bella dama de gran humor, divertida, cariñosa y muy sensible con la que decide vivir los segundos de su vida durante casi tres años. Luego estos rompen dejando una relación de amistad que llega hasta los días de hoy.

Una amistad cargada de recuerdos entrañables de donde una vez hubo mucho amor y donde hoy todavía hay muchísimo cariño.

Este año, el otro sujeto decide venir también a la nueva ciudad para empezar la universidad, muy entrado en años y con un historial de bastante lamentable de fracasos a distancia y drogas  blandas variadas.   El exnovio presenta a su amigo-lamentable (voy a  denominarlo así porque no hay palabras que mejor lo describa) a la chica. Esta lo acoge como si fuese un amigo más. Los tres salen, toman algo juntos, se ríen.

Y cuando menos se lo esperaba, la chica recibe una retahíla de indirectas amorosas del amigo-lamentable.  Una tras otra va mermando la capacidad cognitiva de su persona. Finalmente acaban liados. Se lo cuentan al Exnovio, el cual muy contento (aunque parezca extraño) felicita la relación, aunque solo se trataba de sexo.

Día tras día y revolcón tras revolcón pasaron un mes o dos de locura. Hasta que un día ella entró por la puerta más caliente que el sol y tras uno y dos polvos pasó lo que pasó. Un accidente técnico. El baja a la farmacia, compra una pastilla anticonceptiva de emergencia y ella se la toma. Todos contentos.

Al día siguiente ella vuelve a su casa, el muy estúpido y borde, le dice que si va a estar preocupada por lo que pasó el día anterior, es mejor que no esté. Ella se monta sus botas, coge el abrigo y  se va. El desapareció.

Él dejo con todo el marrón a la chica. Pero en esto no reside mi asombro, sino en lo siguiente: Este sujeto confesó, casi dos meses de silencio después, que no solo había pasado en absoluto del problema con la chica, sino que además estaba ignorando de la manera más grosera  y perversa a su amigo, el Exnovio. Por si acaso, su amigo de toda la vida, le comentaba alguno de los nuevos problemas de la chica. Por tanto cortó el contacto, con los dos.

Lejos de la pena que me produce saber que ella pasó un largo y tortuoso susto, me deja helada la manera en la que un imbécil puede arramplar con las personas con tal de un fin, en este caso, seguir drogándose por alguna esquina de la ciudad mientras bebe con su nuevo y amado compañero de piso.

Desde aquí mando un beso a la chica y desde aquí mando un beso al chico, al ex, al que apoyó y mimó. El que no dio el brazo a torcer cuando el amigo-lamentable, que se enteró de que el susto había pasado, le volvió a hablar de colegas.

Espero de todo corazón que jamás os encontréis a un espécimen de estos en vuestro camino.

Un beso,

Eva.

De árboles y luces

The weather outside is frightful but the fire is so delightful.
And since we´ve no place to go. Let it snow!
Let it snow! Let it snow!”

Lo reconozco, soy de esas que les gusta navidad. Este año todavía no he podido poner el arbolito porque he tenido obras, de esas de lijar y pintar y polvo y más polvo.

Pero la cuestión es ¡Que árbol más bonito! Tiene exactamente “Todos menos un año” de mi vida. Mi madre lo compró cuando yo iba en sillita porque en navidad… Hay que tener árbol!.

Todas los años  me pongo unos calcetines rojos (a poder ser con motivos navideños de esos de pelos) que utilizo para deslizarme por las baldosas de mi casa mientras grito a pleno pulmón esas cancioncitas de navidad.

Entonces voy al altillo de la estantería mas desordenada de mi casa y bajo una caja que casi puede conmigo. Tiene un cierre de cinta de embalar marrón, y esto amigos míos es el secreto que guarda el hecho en sí de que esa caja siga siendo una caja. Porque la superposición de cinta de embalar año tras año viene siendo el andamio que guarda mi árbol.

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Poso la octogenaria caja de cartón que lo envuelve durante casi 325 días, la abro, saco los dos trocitos  verdes y los tres pies y entonces poco a poco voy estirando sus ramitas de metal con muchos pelitos verdes de plástico.

Cuando por fin lo tengo montado doy una vuelta a mi alrededor y ya casi puedo sentir el dolor de cabeza que voy a sufrir por encender la aspiradora (no la soporto) para recoger todos esos millones de millones de fibras verdes que año tras año se caen al montar el árbol, y año tras año se caen al desmontarlo. Y ahí está.  Tan Verde y tan frondoso como siempre. Me pregunto si algún año se acabará, si tendré que comprar otro… Quizás es mágico.

Pero no todo es árbol, ¿qué  me decís de los adornos en las calles?

Mi madre es de esas amantes empedernidas de la navidad  pero  que con los años han hecho que hasta empiece a odiarla. Sin embargo hacemos ademán de la ilusión que nos queda y los primeros días que encienden las luces nos abrigamos hasta arriba y damos un paseo nocturno por casi toda la ciudad. Es especial.

De las comidas navideñas de caras amargadísimamente sonrientes, de disputas sobre cualquier cosa y riñas ya no opino lo mismo. ¡No dejéis que el ambiente “familiar” os amargue las navidades!

Yo lucho contra eso todos los días, pongo un cascabel en la puerta de mi casa que anuncia a mis vecinos de enfrente cuando entro o dejo de salir. Tengo mi arbolito con esas luces de colores tan horteras de los noventa y como turrón de chocolate hasta con el ibuprofeno que soporta mi catarro invernal, porque me gusta la navidad, me gusta sentirme querida y me gusta ver los escaparates y las luces con mi mamá.

Asi que yo con cuando me cruce con esas personas que no quiero ver, por la calle o  en cada cena de navidad, les diré que con mi burrito sabanero voy camino de belén, si me ven, si me ven , voy camino de belén….. Que te den!

Eva.

Wonderful Team Member Readership Award

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He sido nominada por Caroline Lektor. Su blog  (Lektores) es muy interesante para los amantes de las películas y novelas. Os recomiendo que la leais!

No se que decir, acabo de empezar y para mi esto es todo un regalo, así que ¡muchísimas gracias!

La verdad es que cuando decidí abrir este blog no lo hice con la intención de ser mediática pero está claro que agradezco muchísimo, de todo corazón,  que algunas personas dediquen un pequeño ratito de su tiempo a leerme.

Todavía no he tenido tiempo de indagar por una gran cantidad de blogs pero  hay algunos que a día de hoy sigo con bastante interés. Parece ser que tengo siete días para nominar a 14 blogs, iré aumentando la lista…. Aquí os dejo los primeros. Espero de todo corazón que los visitéis y os quedéis con ellos durante mucho tiempo 🙂 .

1.  Entrada agotada

2. Lector de vagos

3. Piel de cactus, corazón de naranja

4. Emociones del día.

5. Olallamedia

6. Autodidacta en la red

7. Memorias congeladas

8. El blog de Kate

9. Diario de una filóloga

10. Palabras de Satanopoulas

11. Soy Neurasténica

12. Cosas que nadie te dice

13. Lo que ellos no saben

14. De barbas y boinas

Una vez que has sido nominado, recuerda las reglas son las siguientes:

Primero – Pegar la imagen del premio.  (Al principio esta tenia que estar pegada en la barra lateral del blog, hoy por hoy solo basta con ponerla en el post)

Segundo – Escribir lo que sientas, lo que te motiva este premio.

Tercero – Nominar 14 blogs y notificarlos debidamente.

¿QUIÉN ERES?

 “El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.”

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Cuando me miro al espejo no me reconozco.

Salgo a la calle, veo como me miran los demás y está claro que no me están viendo. Solo miran a esa chica de abrigo verde y botas que se encoge entro de una enorme bufanda de cuadros. Pero no ven más allá de eso.

Luego llego a casa y me encuentro a mi madre, que como ha tenido un día de mierda lo paga conmigo. Entonces yo callo y asiento cuando no me pongo a gritar también. Me cierro en la habitación y pienso.

Pienso que ella tampoco sabe como soy en realidad.

Cuando empiezo una conversación conmigo misma es cuando más descubro que realmente no sé quién soy. O quizás si lo sé pero tengo miedo a que los demás lo sepan. Y es cierto.  Es cuando decido que necesito un cambio. Ya me he cortado el pelo, ya me he teñido y ya he comprado dos pintalabios nuevos. ¿Que voy a hacer?

Y así pasan los días uno tras otro, lentos, agonizantes, mientras pienso que algo no está bien. Día tras día me levanto pensando en qué demonios me voy a poner, como voy a actuar y que voy a decir. Porque a saber que dirán de mi los demás  cuando salga por la puerta de mi casa. O peor aún, que dirán de mí en mi propia casa.

Me pregunto hasta que punto ha afectado a mi vida aquellos comentarios que recibíamos de pequeños cuando algo estaba fuera de lo común. – Eva no juegues con esa moto, tienes allí tus  muñecas.-   He aceptado por resignación lo que la vida me depara  sin tenerme en cuenta.

¿Y si me gustan las motos?¿Y si no quiero pintarme los labios para salir a la calle?.

Eva.