El tamaño sí importa


“Deja que la niña pene, que pene sus penas de amor, que para la pena que tiene la niña, mientras mas pene mejor.”

Soy mujer, soy mujer rodeada de un mar de machos y he pensado en lo triste que es ser hombre.  Y de todo corazón, de ese todo corazón que nos sale a las mujeres cuando algo nos enternece y nos mata de pena,  tengo que deciros que lo siento. Porque lo he pensado y he llegado a la terrible conclusión de que ser hombre puede llegar a ser, simplemente, triste.

Todo reside en la superficialidad del ser humano. Y como mujer puedo contaros que soy superficial. Porque a todas nos ha pasado alguna vez (a quien no, chica, que suerte tienes).

Os hablo del pene. Es sin duda mi órgano de placer preferido y a la vez es el que provoca las mayores jaquecas sobre la faz de la tierra.  Y  digo yo que no soy la única que lo piensa, me refiero al dolor de cabeza.

Todo en la vida tiene un porqué. En este caso en una historia.

Hace unos años me encontraba yo en la habitación de un individuo cuya profesión portaba el talento de poder utilizar las manos como armas de placer. Y yo me deje llevar. Tanto que cuando él sacó su instrumento yo me quedé boquiabierta, era el miembro más increíble que pude ver hasta entonces (todavía hoy sigue siéndolo) y creedme cuando os digo que jamás lo podré olvidar. Era minúsculo.

Pero tan minúsculo que casi necesitaba una lupa para admirarlo (de pocos aumentos, no os ofendáis por favor).  No os imagináis el mal trago que se pasa para evitar expresar la reacción de asombro. Quise marcharme corriendo y esconder la cabeza para comprender la situación tan absurda  que estaba viviendo, pero como ya había llegado hasta ahí decidí culminar la escena, no sentí nada.

Con mucho tacto, le dije que mejor sería que solo fuésemos amigos. En ningún momento nombré su apéndice pero yo sabía porqué estaba pronunciando esas palabras,  él sabía también porqué lo estaba haciendo. Me sentí mal.

Analizando esta historia desde su punto de vista he llegado a la conclusión de que un gran porcentaje de la hombría se centra en el tamaño, forma, color, brillo, peluquería y capacidad de salir-bien-en-las-fotos de vuestro pene. ¿Y que si nacéis con una pilila pequeñita? No lo podéis cambiar y os hunde en la miseria, hasta os vuelve agresivos –eh tu, que dices de mi trabuco, la tengo como un caballo-. Y es aquí es donde reside la tristeza de vuestra inconformidad con los penes, y la nuestra, porque somos usuarias exigentes. Pero aun así no hace falta que os humillemos, no hace falta que os humilléis a vosotros mismos.

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Mis exparejas no son de perfil ecuestre: No hace falta una banana para disfrutar del amor, ni del sexo. Creo que hay que entender que el hecho de que  no os llegue a los tobillitos no significa que seáis menos hombres. Ni que la tengáis pequeña.

Con el paso de los años he recordado innumerables veces esa historia  (está claro que fue un caso exagerado) y al final llegué a la conclusión de que lo más importante es la persona que viene pegado al pene ¿sabéis? Esta vez no valía la pena, pero y tu ¿vales la pena?

Piénsalo,

Eva.

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20 comentarios en “El tamaño sí importa

      1. Tienes toda la razón, por eso me refiero a que en el fondo y al final lo que cuenta no es el tamaño, sino todo lo demás. El que la cosa vaya bien, que se esté a gusto, que haya confianza y complicidad, que haya amor y pasión también (por supuesto). Pero que en el día a día te haga feliz.

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  1. Como tú misma dices, es algo con lo que los hombres tenemos que lidiar, no podemos pedir el tamaño, eso ya viene incluido. Tenemos nuestra época de ver cuál de todos es más “macho”, pero al final dejamos ese tema a un lado. Al menos en mi círculo de amigos.
    Hay quién tiene suerte y puede estar conforme y hay quién no porque aunque se le dé importancia a la personalidad, también hay algunas necesidades y el placer debe ser para ambos, no solo para uno.
    PD: Al final he tenido que romper yo el hielo.

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    1. Te estaba esperando.
      Menos mal que un tío se atreve a decir algo. Ole tu!
      Pues si, tienes toda la razón , pero en el camino de lucha por el más fuerte todos aportamos nuestro granito de arena (yo me incluyo, visto está y sin intención de ofender) a la inconformidad del individuo que no goza de grandes privilegios. Es triste, porque duele tanto como quien se mete con otro “defecto” físico.
      Esta claro que hay algunas barreras físicas que no se pueden solucionar,pero esos casos son tan mínimos que creo que el hecho de romperse la cabeza por tenerla medio milímetro mas pequeña que el de al lado es una soberana estupidez.

      Un beso Kevin <3,
      Eva.

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  2. La verdad es que a veces nos obcecamos con el tamaño cuando en realidad todos estamos mas o menos bien. Mis amigos y yo pasamos el día con coñas pero en el fondo se que hay gente a la que le molesta……….
    No comentan muchos chicos no? Nos da verguenza muchas veces!! 🙂
    No tengo blog pero me gusta como escribes y te leo a veces
    Un saludillo

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  3. algunos quisieran tener un trabuco por pene, la verdad es que me da pena pensar en los que sufren por eso, pena de tristeza y no pena de vergüenza, lo importante al final no es el tamaño, claro si la consumidora esta de acuerdo, pero ante las rarezas casi nadie desea consumir algo así, supongo que porque muchas mujeres se han aferrado al machismo y sienten pena de vergüenza contarle a sus amigas que el suyo es un pene que da risa antes que placer sin importar si es muy chico o muy grande…

    abrazos sin pena

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    1. Déjame agradecer tu comentario, son pocos, del colectivo masculino, los que comentan.
      Los puntos de vista externos ayudan a abrir la mente… aunque veo que todos compartimos que lo que duele es la critica e incluso la autocrítica de algo que no tiene nada de malo.

      Yo no le llamaría machismo. Sin embargo y desgraciadamente llevas razón en la” pena de vergüenza” de comentar entre amigas que la persona a la que amas/quieres/con-la-que-te-acuestas la tiene “pequeña”. No he vivido en propias carnes la situación (porque no encuentro motivo para la vergüenza) pero si me llama la atención que todas y cada una de mis amigas se frotan con penes casi más altos que los rascacielos. Lo dejo en el aire.

      Un besazo Carlos! Muchas gracias por unirte,
      Eva.

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  4. Disfrute mucho leerte y conocer esas percepciones vuestras hacia nuestro miembro. En ocasiones, incluso los mismos hombres (algunos) nos cansamos de esas burdas discusiones de la pseudo-masculinidad. Habría que ver cuál es el lío al final del asunto, si la mayoría son tan iguales -sin pena o con ella- tal vez el asunto sea también que a quien traiga incluido, no sepa usarlo. Un gustazo pasarme por tus letras, y créeme que me tendrás por acá más seguido. Un abrazo.

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  5. Bueno… Llego algo tarde a la “discusión” pero recién te encuentro, ante todo me gusta forma de encarar la cuestión, bien escrito y muy cierto eso de que a los hombres nos cuesta más tocar el tema, posiblemente años de malformación y sobre todo mala información. Muy pocas veces esto se trata con seriedad y sobra chabacanería en los comentarios entre “varoncitos”. Sobre todo en la edad del desarrollo los comentarios pueden ser muy hirientes entre los mocosos y más de uno se queda acomplejado y por lo general sin motivo…
    Como en todo lo relativo al sexo la falta o la mala información es la clave del problema.
    Un abrazo y desde ahora te sigo leyendo.

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