Empezar el año con buen pie


Aunque en Canal Sur no pueden decir lo mismo.

Señores y señoras, todavía vivo en  el 1 de Enero debido a que tras la noche de fin de año tuve una comida familar.  Así que cuando por fin pude rozar la cama, sobre las cinco de la tarde, cerré los ojos  la friolera cifra de 21 horas, con nosecuantos minutos.

Pero no vengo a regodearme de mi sueño reparador.

No se si las supersticiones dicen que atascarse con las uvas da mala suerte. Si es así, debería consultar si acabar con las uvas como hámster en carrillo, también cuenta.

Como todos los años, suenan los cuartos y yo me pongo  nerviosa. Porque pese a que todos los años anuncian los cuatro cuartos y luego las uvas, yo siempre me quedo con el “y si sí”. Total, que suenan las campanadas y yo con mucha atención me voy comiendo las uvas mientras intento masticar y tragar. Pero a la cuarta se complica la historia.  Consigo remontar y alcanzo la sexta al unísono. Pero se me acumula el material.

Finalmente tuve que comerme la uva número 9,10 y 11 casi a la vez para poder meterme la última (y más grande) a tiempo. El resultado ya os lo podéis imaginar.

Screenshot_2

Brindamos,  y una hora después nos desplazamos al bar de “al lado de casa” tirando más a moderno. Que, por segundo año consecutivo, montan una fiesta con bola de discoteca, Dj y mini pista. En la que yo, también por segundo año consecutivo, soy la reina del baile. (La fama se debe a que el año pasado por las mismas fechas me cogí tal prea que me solté a bailar animando el tinglado hasta las ocho y media de la mañana. Y por eso llevan preguntando todo el año si “voy a ir en fin de año”. Pero esto es secreto)

Tras entrar por la puerta se lanzan a nosotros, un montón de gente que no conozco me da dos besos (yo me muero de vergüenza)  y me sacan a bailar.  Yo no me resisto y con mi baile independiente y contagioso (no soy de esas de arrimar cebolleta ni baile sensual (salvo cuando toca la bomba… una mano en la cintura, una mano en la cintuuuura y un movimiento sexy))  me paso mis horas hasta que me toca la conga.

Con mi persona de maquinista, me dispongo a recoger a todo el local  mientras dirijo mi cola como en SNAKE en pantalla verde, de toda la vida. Pero como el local se quedaba corto, allá nos fuimos al frio polar de fuera.

Total, que con sus correspondientes gorros, pajaritas y gafas de cartón de cotillón , salimos más calientes que el sol por una puerta y volvemos con los deditos congelados y mucha guasa por la otra. Nos dispusimos a seguir bailando, hasta que muy señores míos, me quede más en blanco que un folio virgen.

Habia un  ¿Chaval? De unos 35 años, que creo que vino solo (dispuesto a arrimar cebollón donde hiciese falta) que se hizo con el micrófono del local  y se dedicó a ambientar toda la noche. Hasta que en un descuido repetitivo, se topó (otra vez) conmigo.

Yo en mi estado de alcoholización y hasta las narices de él, puse los brazos en jarra y le dije…

– A ver, que.-

El, me soltó una sonrisa de viciosete y con un pito en la mano y librando la otra, se agacha, cual pedida de mano, sigue sonriendo como un pirado mental, me mira y… mete su dedo dentro de mi zapato.

Y así señores mios, es como Eva comienza el año. Con lo que se dice, buen pié.

Un beso y feliz 2015!

Eva.

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6 comentarios en “Empezar el año con buen pie

  1. Pues chica qué quieres que te diga, ha tenido muy buena pinta tu entrada de año 🙂
    Si de mala suerte con las uvas hablamos, quizás puedas buscar e informarme que si pelarlas y quitarles las pepitas también da mala suerte.
    Feliz año!

    Le gusta a 1 persona

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