camuflado


El gran amor y los grandes logros requieren grandes riesgos.

El acababa de llegar de muy lejos. De donde todo lo que le rodeaba era polvo, de petróleo. De la guerra. Con sus heridas por dentro, en el alma. Donde no se puede curar con una tirita.

Y llegó dispuesto a sorprender a su amor, con la que llevaba meses hablando a distancia en sus pocos ratos libres.  Yo le ayudé. Dejé planeado cada uno de los detalles y cuando llegó el día, los seguimos a rajatabla.

Nada  más desembarcar cogió el coche y cruzo el país para estar aquí, conmigo. Con ella.

Él vino a buscarme a la plaza arbolada, yo monté en su coche. Llevaba puesto su traje de militar y el petate con estampado de camuflaje  en los asientos de atrás, junto al portátil y otros bártulos rudimentarios.  Con su acento híbrido andaluz y sus brazos fuertes. Y yo dibujé en mi mente la silueta de ese cuerpo cansado, debajo de esa vestimenta verde. Toqué su pierna y quise que me arrancase la ropa, pero no dije nada, teníamos un plan.

Cuando tiramos el coche en un parking, el salió radiante, aún con los ojos agotados después de haber conducido durante seis o siete horas, sin parar, como un héroe de guerra. Yo le miraba con los ojos muy abiertos mientras soñaba con desabrocharle esa camisa, con el escudo bordado en un brazo, poder tocarle y comerle la boca.  El me sonreía.

Y según nos íbamos acercando al bar donde habíamos quedado, la gente nos miraba. Le miraban.  Podía leer en sus caras la expresión de asombro, incluso de reproche. Muchos escupían por dentro la idea de que, esto, no es América.  Y mientras el caminaba impasible, con el contoneo tan sexy que provocaba el andar de esas botas negras, con una suela más oscura que el propio abismo, comiéndose la calle, las farolas alumbraban deseo y yo me bababa por dentro y por fuera.

Y cuando por fin llegamos a meta, yo entré primero, buscando la atención, y el entró detrás. A lo que ella ni más ni menos, dijo,-Ah-.

Así fue como yo me quedé sin sexo y ellos sin amor. Pues si lo llego a saber antes, el amor se lo daba yo.

Screenshot_4

Eva.

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11 comentarios en “camuflado

      1. La verdad es que es triste que una sorpresa tan bonita te hiciese mas ilusión a ti que ha quien iba dirigida…si el camuflado supiese que le iba a acabar el amor….estoy seguro de que te lo habría entregado a ti…

        Le gusta a 1 persona

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