50 sombras de Grey

Pues si , en una de mis tiendas favoritas de ropa interior, ya no fabrican brasileñas. Lo que ahora ,y sin mi consentimiento, vienen calificándose como “hipsters” . Menuda mariconada. Y es que no entiendo la comodidad de las bragas.

Pero mundo aparte os diré que pese a mi facilidad de palabra por las cañas que se han subido de mala manera,  pienso cuasi-coherentemente.

Lo que os quería contar reside en que ayer fui  a ver 50 sombras de Grey al cine con el team desesperadas (mis amigas), y obviamente os lo tenía que contar.  Si el libro ya me parecía malo, la peli no se quedó atrás. Quitando una escena que me ha parecido muy productiva y anotable en  la vida sexual de cada uno en su casa, una autentica mierda.

Otra comedia romántica.

He de reconocer que me he reído y es que en lo  más profundo y elemental de mi persona,  encuentro que mi vida es una comedia. La desgracia de las brasileñas tiene un porqué y es que, como fuimos a comprar las entradas y nos sobraba una media hora larga, llegamos con el culete  a una tienda. Una de esas grandes cadenas. Fue entonces cuando a lo lejos, muy lejos, logré vislumbrar  unas ansiadas brasileñas, perdón, hipster, muy tiradas de precio y dije yo  “por probar…….”  Porque no, no sirve cualquiera.

Me dirigí a la caja a pagar mis ansiadas braguitas cuando de pronto pensé – nena, estás comprando bragas a diez minutos de entrar a ver “50 sobras de Grey”– y en ese momento escuché muy lejos

  • ¿Bolsa?

Yo le dije que no, porque llevaba un bolso de esos que casi sirven de maleta de mano. Luego pensé que si me abrían el bolso para ir al cine verían unas bragas, mientras  en la mano sostenía cuatro entradas para ver una peli “Porno”. ¡Pardiez!

Gracias a dios supere el control sin abrir el bolso – apuf-  y una vez insitu, después de pelearme con esas luces de neón que tienen las putas butacas en cuesta, mientras mis amigas se reían de mí por lo patético de la situación, llegaron unas señoras, haciendo exactamente lo mismo que yo.

Me hizo gracia, me vi reflejada en ellas y llegué a la simpática conclusión de que seré exactamente igual dentro de unos 30 años, con mi amiga en el cine, viendo 269 sombras de Smith y dejando a mi marido Manolo rascándose los huevis en casa.

Total, que se apagan las luces y empiezan… los anuncios. Después de protestar por lo bajini durante un rato considerablemente largo, comienza la ansiada película. Se escuchan risitas histéricas del bando del Team Señoras mientras nosotras nos miramos con cara de ese tan famoso “LOL”.

Escena tras escena voy colocando mi carita sobre mi mano derecha, unos asientos muy cómodos. Cruzo mis tremendas piernas mientras uno a uno voy metiéndome en la boca infinidad de conguitos blancos (mis preferidos).

A cada escena de “pseudosexo” le precedía una jjijijijijij oioioiooioioi de la mujer de Manolo y su amiga y yo me reía, claro que me reía. Y eso muy señores míos fue lo que me mantuvo con ilusión frente a la gran pantalla.

eva

En definitiva, me he planteado verme el resumen de la 2 y la 3 ( yo pensaba que era una única película y resulta que no).   Ya que si para mi gusto, los libros dejaban que desear, la peli todavía más.

En fin, ya me contaréis que os parece.

Un beso,

Eva.

LAS APARIENCIAS ENGAÑAN

“No todo el que trae levita es personaje principal.”

Quizás, si pudiese quitar la pestaña que hoy ha decidido mancillar  mi ojo izquierdo, dejaría de llorar. Por dentro. Y es que a veces, las apariencias engañan y resulta que las mujeres y los hombres pecamos de ser lo que no somos.

Porque si nos quitan el muro que construimos nada más descubrir que lo que hay mas lejos de los brazos de mamá existe, no somos nada. Vagabundeamos por las calles con nuestros bolsos y zapatos de marca, mirando con superioridad a esos que no llevan una chapa pegada. Vagabundeamos con la idea fija de que las personas que nos cruzamos, son quienes parecen ser. Con sus vaqueros gastados, su cara triste y con pintas de no manejar muchos fajos de dinero.

Probablemente sea alguien brillante.

Lo que más me gusta de esta pequeño  mundo blogger, es que (la mayoría) gozamos de no gozar  el materialismo que rodea la sociedad. Sólo sabéis de mi lo que yo os cuento. Y lo que os cuento es lo que realmente soy. Luego si no podéis observarme desde el materialismo, os juro que la percepción de la naturaleza humana es completamente distinta.

No os engañéis, no todo el mundo es quien aparenta ser….

Eva.

RECUERDOS GRABADOS

“Alma triste ¿suspiraste o te perdiste?”

Tengo la bendita manía de guardar recuerdos. En lo más profundo del corazón, pero también los hay materiales. De esos que guardo en sobres de papel, en bolsas, en cajas que encuentro años después y echándole una ojeada me río y recuerdo grandes momentos. Pero a veces también grandes desdichas.

Os traigo una carta, un escupitajo que escribí a una persona con la que mantuve una relación de casi cuatro años. Aunque parezca  difícil de asimilar, lo conocí con catorce y duró mucho. Todavía hoy perdura su tozudez hacia mí, para verme, para tocarme, para follarme. Comprenderéis más abajo que pase de él.

Afortunadamente lo he conseguido. Me ha dolido encontrar este pedacito de papel. He leído dolor, de una niña, sin embargo me alegro y felicito mi tardía, pero muy correcta, bofetada de realidad.

Muy bien nena.

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“…He estado pensando, frente  un papel. Tengo algo aquí dentro que necesita salir a la luz. Me  he dado cuenta de que lo que necesito es escribir. No creo que te envíe esto, simplemente escribo para poder desahogarme.

Desde hace tiempo no vamos bien. No quisiera pensar que desde el principio.

Cada día que pasa me haces rabiar un poquito más, me haces sufrir un poquito más… A lo mejor son las condiciones lo que me hace estar así, cada día pienso que es mejor dejarlo, que me hago demasiado daño, pero no puedo, no tengo fuerza para hacerlo. Hay veces en las que no se si reír o llorar, no entiendo como puedes ser así. Cada día igual. A lo mejor es que necesito algo diferente a ti, a lo mejor mi destino es cargar con mis penas.

Por más vueltas que le doy no soy capaz de adivinar que es eso que tienes, que me tiene el corazón amarrado. Si es que por más que tire no soy capaz de soltarlo. Cada día lo pienso, lo pienso… porqué. Porqué no puedo olvidarme de él, una y otra vez me lo repito, una y otra vez. Y no encuentro cual es la solución. Porqué te quiero ¿Por qué?

Eres lo más importante de mi vida, con el tiempo te convertiste en un pilar fundamental. Te quiero desde hace demasiado tiempo como para acordarme del porqué, no puedo acordarme. Y me gustaría saberlo. Saber porque aún tratándome como me tratas te amo, porque lo doy todo por ti, porqué cuando me “reclamas” estoy siempre para ti. Pase lo que pase, cueste lo que me cueste, me desentiendo de todo por ti. Será amor de niña, llámalo como quieras.

Siquiera se porque te estoy escribiendo esto. Si a ti te da igual todo, pero necesito desahogarme. Desde hace tiempo tengo ganas de mandarte a la mierda, ya basta, cogerte y decirte cosas a la cara que no le diría a nadie, cosas feas. Cosas que me haces sentir todos y cada uno de los días, lo que pienso de ti. No creo que te creas Dios, creo cosas peores…

Porqué te quiero, ¿porqué? Será porque he crecido contigo, será porque contigo sentí cosas que nunca había sentido, será porque miro las cosas de otra forma….se que nunca  me vas a escuchar, nunca lo haces. Bebo de una ilusión que tú me inculcaste y sabes que pienso,  pienso que te aprovechas de mi.

Siento lo que he sentido, siento demasiado. Demasiado porque tu no sientes lo que yo siento y demasiado porque se que algún día tiene que acabar, y pese a todo no voy a ser la que lo acabe. Aunque cada día lo siento más cerca.

Cada día lo pienso y sabes lo mejor de todo, que te quiero, que después de ti no habrá ningún otro. Ojalá no fueses tu el que me tiene cogida por el corazón. Ojalá fuese otro, otro con el que pueda ser feliz, otro que me quiera, joder, te odio.

Te odio con todas mis fuerzas pero no soy capaz de separarme de ti,  eres un cabrón.

Te odio por hacerme esto, pero te amo por haberlo hecho. Todavía estoy aquí porque  cada vez que intento hacer algo, un nombre viene a mi cabeza, pronunciado por mi propia voz. Cada vez que viene siento como un peso se posa en mi interior y con el tengo que cargar de un lado a otro, entonces intento deshacerme de él y no puedo.

No sabes cuánto me gustaría que me quisieras un poquito, como yo a ti, solo un poquito. No sabes cuánto me gustaría que me apreciaras, cuanto me gustaría que te molestaras por mí un ratito, cuanto que  conozcas como soy, quien soy.

No sabes cuánto deseo poder volver atrás y decirte allá cuando  no te quería que se acababa, maldito infeliz. Mi corazón está teñido de rabia, rabia que tu solo creaste, día tras día, necesito librarme de ti para siempre y no puedo.  No puedo querer a nadie, no puedo. Lo he intentado de mil formas y llega un momento en el que acabo sintiendo asco por la otra persona, por haberle mentido, por haberle echo daño.

Me encantaba cuando me sermoneabas allá hace mucho tiempo, cuando me decías- nena no te preocupes,  nena confía en mi- cuando mostrabas algo de cariño hacia mi, cuando mis ojos no derramaban lágrimas. Debió de ser ahí cuando me enamoré de ti.

Todos los días me dices algo, o simplemente no dices nada, que alimenta mi rencor y enciende algo nuevo en mí mientras apaga lo que siento por ti. Bendito el día en el que abras los ojos, o consigas que la relación contigo acabe de teñirse de negro. Lo estoy deseando. Blanco o negro, contigo siempre ha sido así…”

No permitáis que jueguen con vosotros.

Es solo un consejo,

Eva.