ojeras de demencia

asdfghgfdBajo el pesado techo gris de la ciudad, hora tras hora, la oscuridad se va asentando.

Entristecedora.

Y otro día más  las ojeras adornan mi cara como si de un golpe se tratase.  Cuando no queda pié a nada más que no sean tristes drogas para poder cerrar los ojos sólo unos minutos.

Eva.

SEXPLÍCITO

Confesiones de whatsapp

Fue bonito. Llegamos a la casita rural (no sé porque allí) .Subí las cosas a la habitación y nada más entrar cerré la puerta. Solté las cosas en el suelo y te di un beso tierno y pasional, a la vez te sobaba el culete.

Cada vez nos besábamos con más ganas.

Te besé el cuello mientras una de mis manos te acariciaba la cosita. Notaba tu calor y tu mano se posó en la mía. Y empezó a crecer.

Poco a poco empezamos a quitarnos la ropa el uno al otro. Entre sonrisas, miradas cómplices y de deseo. La ropa estorbaba….  Mis manos buscaban acariciar tus gemelas. Las tuyas sacaron mi camiseta y acariciándome la espalda se dirigieron a sacarme el pantalón.

Yo te quité el tuyo, tumbándote en la cama. Me puse sobre ti y empecé a besarte por el cuello encaminándome hacia tu clavícula y bajando hacia tus pechos mientras una mano acariciaba tu cosita. Me centré un rato en ellas mientras mi mano notaba como te ibas mojando más y más.

Te quité las braguitas. Tus pezones se ponían duros y mi pene también.

Comencé a rozarme contigo, tú estabas empapada y yo deseando entrar en ti. Cuando me dispuse a hacerlo me apartaste de un empujón, te pusiste sobre mí  y apoyada en mi pecho te frotaste un poco mientras me besabas. Después comenzaste a bajar por mi cuerpo ,besándome, y cuando llegaste a mi pichita empezaste a lamerla y a chuparla muy rico, me volvías loco.

Después fue mi turno, me volví sobre ti y empecé a besarte por todos lados mientras me apretaba contra ti. Seguí bajando besándote los pechos, bajando más y más por tu estomago y bajando todavía más hasta tus ingles. Me fui hasta tus rodillas y besé tus muslos despacito, rozando con mi boca tu piel.

Empecé a lamerte despacito y apretando mi lengua contra ti estuve un rato saboreándote, comiéndote. Entonces tú me agarraste de la mandíbula, me levantaste y me dijiste que no esperase más.

Me introduje en ti, despacito.

Comencé a moverme lentamente, besándote. Y seguí entrando poco a poco. Cada vez más profundo. Al notar que te mojabas más empecé a entrar más fuerte, despacio, besándote… notando como tus gemidos morían en mi boca. Seguí dándote cada vez un poquito más rápido y notaba como, cada vez, te gustaba más. Me agarrabas la espalda con miedo, como de arañarme.

Entonces pediste cambio, te sentaste sobre los talones y yo apoyado en tu espalda te besaba el cuello por detrás. Te pusiste a cuatro patas y  entré con muchas ganas.

Te agarré de las caderas y empecé a moverme fuerte y rápido e iba cambiando a lento y más profundo. Acariciandote la espalda. Cuando noté en tus gemidos que te acercabas al orgasmo volví a agarrarte  la cadera y comencé a dar embestidas rápidas y fuertes. Cada vez tus gemidos eran más fuertes y los míos también.

Continué dándote todo y acabé dentro de ti, uno a la par del otro.

Caí rendido en tu espalda estando todavía dentro de ti. Me tumbé a tu lado y apoyaste tu cabeza en mi pecho y los dos dimos un suspiro enorme.

Te miré a los ojos y te dije un te quiero que salió de lo más profundo de mi ser y tú me respondiste acariciándome la cara.

Después me desperté,

Y no estabas.