SEXPLÍCITO


Confesiones de whatsapp

Fue bonito. Llegamos a la casita rural (no sé porque allí) .Subí las cosas a la habitación y nada más entrar cerré la puerta. Solté las cosas en el suelo y te di un beso tierno y pasional, a la vez te sobaba el culete.

Cada vez nos besábamos con más ganas.

Te besé el cuello mientras una de mis manos te acariciaba la cosita. Notaba tu calor y tu mano se posó en la mía. Y empezó a crecer.

Poco a poco empezamos a quitarnos la ropa el uno al otro. Entre sonrisas, miradas cómplices y de deseo. La ropa estorbaba….  Mis manos buscaban acariciar tus gemelas. Las tuyas sacaron mi camiseta y acariciándome la espalda se dirigieron a sacarme el pantalón.

Yo te quité el tuyo, tumbándote en la cama. Me puse sobre ti y empecé a besarte por el cuello encaminándome hacia tu clavícula y bajando hacia tus pechos mientras una mano acariciaba tu cosita. Me centré un rato en ellas mientras mi mano notaba como te ibas mojando más y más.

Te quité las braguitas. Tus pezones se ponían duros y mi pene también.

Comencé a rozarme contigo, tú estabas empapada y yo deseando entrar en ti. Cuando me dispuse a hacerlo me apartaste de un empujón, te pusiste sobre mí  y apoyada en mi pecho te frotaste un poco mientras me besabas. Después comenzaste a bajar por mi cuerpo ,besándome, y cuando llegaste a mi pichita empezaste a lamerla y a chuparla muy rico, me volvías loco.

Después fue mi turno, me volví sobre ti y empecé a besarte por todos lados mientras me apretaba contra ti. Seguí bajando besándote los pechos, bajando más y más por tu estomago y bajando todavía más hasta tus ingles. Me fui hasta tus rodillas y besé tus muslos despacito, rozando con mi boca tu piel.

Empecé a lamerte despacito y apretando mi lengua contra ti estuve un rato saboreándote, comiéndote. Entonces tú me agarraste de la mandíbula, me levantaste y me dijiste que no esperase más.

Me introduje en ti, despacito.

Comencé a moverme lentamente, besándote. Y seguí entrando poco a poco. Cada vez más profundo. Al notar que te mojabas más empecé a entrar más fuerte, despacio, besándote… notando como tus gemidos morían en mi boca. Seguí dándote cada vez un poquito más rápido y notaba como, cada vez, te gustaba más. Me agarrabas la espalda con miedo, como de arañarme.

Entonces pediste cambio, te sentaste sobre los talones y yo apoyado en tu espalda te besaba el cuello por detrás. Te pusiste a cuatro patas y  entré con muchas ganas.

Te agarré de las caderas y empecé a moverme fuerte y rápido e iba cambiando a lento y más profundo. Acariciandote la espalda. Cuando noté en tus gemidos que te acercabas al orgasmo volví a agarrarte  la cadera y comencé a dar embestidas rápidas y fuertes. Cada vez tus gemidos eran más fuertes y los míos también.

Continué dándote todo y acabé dentro de ti, uno a la par del otro.

Caí rendido en tu espalda estando todavía dentro de ti. Me tumbé a tu lado y apoyaste tu cabeza en mi pecho y los dos dimos un suspiro enorme.

Te miré a los ojos y te dije un te quiero que salió de lo más profundo de mi ser y tú me respondiste acariciándome la cara.

Después me desperté,

Y no estabas.

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3 comentarios en “SEXPLÍCITO

  1. Ese “no estabas” siempre duele en el corazón. Yo siempre estaría, si tuviese una compañera no dejaría que despertase sola, no me perdonaría no ser lo que sus ojos viesen primero cada día. Un abrazo.

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